
El gobierno de México, a través de su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ha declarado estar buscando un «trato preferente» ante la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles del 25% a las exportaciones de automóviles mexicanos. Esta situación genera preocupación en el sector automotriz de ambos países, dada la estrecha relación comercial existente.
La imposición de aranceles de esta magnitud podría tener un impacto económico considerable en México, afectando directamente a las empresas que fabrican y exportan vehículos a Estados Unidos. La industria automotriz mexicana es un componente vital de su economía y está profundamente integrada con la cadena de suministro estadounidense. Estos aranceles podrían reducir la competitividad de los autos mexicanos en el mercado estadounidense y generar incertidumbre en el sector.
El gobierno mexicano buscará negociar con Estados Unidos para evitar la imposición de estos aranceles o para obtener un trato especial que mitigue su impacto. Las próximas semanas y meses serán cruciales para observar cómo se desarrolla esta situación y cuáles serán las consecuencias para el comercio automotriz entre ambos países.