
Las negociaciones entre México y EE.UU. sobre aranceles son seguidas de cerca. La incertidumbre sobre las medidas a tomar genera preocupación y podría afectar las cadenas de suministro y la estabilidad regional.
La imposición de aranceles podría llevar a represalias y una guerra comercial, afectando sectores clave como la automotriz y la manufactura. Esto generaría pérdidas de empleo y menor crecimiento económico.
Las empresas deben prepararse para la volatilidad. Planes de contingencia y alternativas de suministro son vitales. La colaboración público-privada es esencial para enfrentar los desafíos comerciales.